POESÍA SAHARAUI-2
AMGALA
Ebnu
MAÑANA
Vamos
contando estrellas
al borde de la madrugada
y una vez más
-- como casi siempre
tu nombre aletea
sobre la inmensidad de los senderos
y se detiene en cada
pedazo de nuestra idea
y nos regala el aliento
de una tarde ya lejana.
Un
hombre vuelve los ojos
hacia el fusil que duerme
y extiende sus manos
para tocarte
entre las amarillentas
hojas de la memoria
mientras vas coleccionando
las huellas de aquellos
a los que se les hizo muy tarde
para tomar el té
de la próxima mañana.
Acaricias
al niño
y la inocencia sonríe
en sus ojos de arena.
Entonces
un anciano murmura
¡Quizá mañana!
Más
allá
allende la muralla
una mujer se asoma
a una ventana
tarareándole a tu cielo
la letra de una canción temprana
y cruzando la calle fría
alguien en nombre de dios
promete devolverte la luna
y tú te estremeces
con cada latido solitario
de una multitud que espera.
La
eterna lágrima
enjuagas el rostro
que en la sombra llora.
Entonces
un joven
A la noche susurra
¡Quizá mañana!
El
viento de palomas
emprende el vuelo
la duna se abraza
a la ausencia del suelo
y desde el corazón
de cada puerta
una voz
de hombres y tumbas
se remonta al cielo
¡Quizá mañana!
AÑORANZA
¿Qué
felicidad puede haber
dentro de estos muros
en estas interminables noches
de insomnio y desesperanza?
Todo
quedó contigo
lejano e intangible
como aquella tarde de julio.
A
veces visito
la muralla que nos separa
intento recuperar
tantas oraciones perdidas
y pedirle a Dios
que nos libre de las langostas.
UN DÍA ROMÁNTICO
Era
un día romántico
solitario y gris
como estas colinas.
Todo
era escaso
melancólico y triste.
--
Excepto nosotros
que, en la abundancia
y la gracia del señor,
el pan y las heridas
compartíamos con las moscas.
AUSENCIA
Desde
los escombros de mi cuerpo
azotado por el viento y la lluvia
renacen las ganas
de tiempos ya casi inmemoriales
cuando aquella noche
escribí mi vida sobre tu vientre
con espermas celestes.
Desde
los restos de mi osamenta
busco tus manos
para rascarme la sed
del último suspiro
que ahogué entre tus piernas.
Desde
esta celda
reclamo mi soledad
que una noche huyó contigo
dejándome solo
entre tus fantasmas y mis verdugos.
SI MAÑANA
Si
mañana desapareciera
en el infinito de la gruta del olvido
mi galaxia
yo podría reír o llorar
-- Eso depende
pero me gustaría más reír
y no darle el último adiós a mi vida.
Si
llorara
mi llanto sería silencio
porque no solamente pierdo
mi galaxia
también pierdo la tuya.
Si
mañana
súbitamente desapareciera
el dolor que deforma mis piernas
ofreceré a los senderos mis pasos
con amor
y repartiré mi corazón y mis manos
entre aquellos que son humanos
sólo porque aún pueden sentir
el dolor.
VEN
Ven a sentir la paz de la distancia
a contar las horas del exilio silencioso.
Ven
a meditar sobre la gramática
de las hierbas secas de primavera.
Ven
a sentir las caricias del siroco
en tu piel muerta.
Ven
a besar el excitante polvo
de los caminos del viento.
Ven
a escuchar los ecos del tiempo
en los ojos plateados de la memoria.
Ven
a recordar juntos
el olor de la última lluvia.
Ven
a sobar el vientre
de una cascabel grávida de palomas.
Ven
a perseguir los espejismos
para saciar tu sed de vergüenza.
Ven
a devorar las nuevas flores
que parió la ingratitud de las estaciones.
Ven
a roer los huesos
que sobraron del banquete de la guerra.
Ven
a beber el último vaso
del primer té de tu infancia.
Ven
a escalar las alturas
de la añoranza perdida.
Ven
a permutar tus dientes de leche
por los colmillos de la serpiente noctámbula.
Ven
a mirarte el triste rostro
en el espejo de una mañana olvidada.
Ven
con tus penas
Ven, incluso, con tus glorias.
Ven
a llorar
sobre la tumba de una madre
que llora eternamente
para que tú derrames una lágrima.
SER
Cualquier día
me uniré a Dios para no sentirme solo.
Cualquier
día
entraré en el reino de la ignorancia
para olvidarme de mí mismo.
Cualquier
día
sucumbiré bajo el peso
de mis preocupaciones en total silencio.
Cualquier
día
me detendré en medio del camino
para retornar aspirando el polvo de mis pasos.
Cualquier
día
dejaré de pensar para ser un ser humano.
Cualquier día.
ELLOS
Ellos,
incubaron los huevos
de la serpiente de mil cabezas
y talaron los retoños de la inocencia.
Ellos
desordenaron
el tablero de damas de arena
y ahuyentaron
las cabras del pobre pastor.
Ellos
sembraron
La primera piedra
Para alzar el monumento a la desdicha
Y estrangularon
Con perfidia la razón
Una mañana de noviembre.
Ellos
adulteraron
la leche de las camellas
con las lágrimas
de los caminos de la peregrinación.
Ellos,
desterraron el eco de nuestros pasos
hacia las mudas colinas de la muerte.
AMGALA
Las olas del tiempo rompen
contra los muros de la memoria
erosionando las huellas
de mi infancia lejana.
La
distancia,
engulle los indefensos recuerdos
que vagan dispersos a la deriva.
--El almuédano despierta la mañana
y yo me acuerdo de ti, Amgala.
Bajo
las estrellas
recito el nombre de Alá
las suras del Corán,
esquivo la extraña mirada
y las lágrimas se derraman
sobre el cuaderno de lengua castellana.
De
la aburrida escuela
me iba al encuentro con el mar
mi seco río de orillas blancas y tibias
collar dorado que acaricia
las sombras de las montañas y los pastores
riberas donde jugaba al escondite
con las olas y las flores.
--El
almuédano perdió la voz
y el maestro cruzó la frontera
Sola
te quedaste, Amgala
sin vientre y sin senos
sin brazos y sin ojos
sin padre y sin mí.
Al
duende parlanchín,
esclavo de tus pozos y alturas
se le ahogó la voz en la distancia.
--Ya no me responde
¿Acaso
murió de soledad
o lo desterró la tormenta
que arrasó tus polvorientas calles
donde aún ruedan
mis sueños y mis canicas?
La
tormenta,
arrancó la acacia
de los huesos colgantes
y secó el huerto
de los higos verdes y sandías.
Las
mariposas
se quedaron sin niños
y se alejaron persiguiendo sonrisas
entre los proyectiles de la guerra.
--Tras
los barrotes del invierno
espera, pacientemente, la primavera
Esperas tú.
Espero yo.
Espera
la mujer
que grita su último dolor
destrozando el silencio
y el niño que llega de madrugada.
Esperamos
todos
en esta estéril inmensidad
que se extiende entre el cielo y la nada.
Amgala,
sin mí te quedaste
pero quedaste conmigo
abrazada a mis venas
alimentando mi corazón
de caravanas de sal y de miel
de gacelas paleolíticas y golondrinas
de odres de leche y palmeras.
Sin
mí te quedaste
pero conmigo volverás
para encontrarnos y pernoctar
bajo la sombra de tu aliento
en el interior de tu extraviada muralla
y quedarnos a solas
contigo y tus reliquias de barro y piedra.
SI UN DÍA ME PREGUNTAS
Si un día me preguntas
y no te digo nada
será porque me fui
tras la sombra del olvido
será porque me he perdido
tras las huellas
de una noche desvelada
será porque madrugué
huyéndole al polvo
que envenena mis pasos
será porque me marché
a cazar en la oscuridad
de una cordillera lejana
será porque le crecieron alas
a la sonrisa
a los ojos que alumbran mi vida
y se perdieron allende
la inmensidad del universo
será porque ya tus senos
no cabalgan sobre mi llanura
y como dos rosas se marchitaron
entre las hojas de una madrugada.
Si
un día me preguntas
y te respondo ausente la mirada
será porque me fui
más allá de las riberas del tiempo
donde se extravió la primavera
y la intimidad
de las hojas secas del otoño.
LA OPULENCIA DE LOS POBRES
I
G
L
E
S
I
A
S
MEZQUITASINAGOGAS
PAGODAS
Hermosas
formas y alturas
se alzan en nombre de Dios
desafiando la miseria de los pobres
de los eternos vagabundos del señor
que pululan por las callejuelas de la vida
implorando al todopoderoso
un simple cobijo
donde abrigar su hambre de mañana.
EL PODER
Hoy es día de fiesta
los poderosos mostrarán orgullosos
sus fastos al poder.
Los
otros sacrificarán sus sueños
y la sumisión de sus antepasados.
Los
pobres ¿Qué sacrificarán?
lo más seguro
es que devolverán al señor
la única riqueza que les regaló
le ofrecerán sus hijos
pero antes
esperarán hasta que el sol
se eleve dos palmeras sobre el horizonte
por si el arcángel quiere aparecer.
¿Quién
sabe si no se repite el milagro?
y además
¡Dios es tan poderoso
!
SAGUIA
Los ecos de tu aurora
resuenan en los ojos
de cada mañana.
La
ilusión del rocío
se aferra a las enaguas
de tus dunas viajeras.
Las
sombras, a hurtadillas,
Se citan con tus noches de plenilunio
- blancas, silenciosas -
y en medio de las plazas
se abrazan al espejismo de tus días
- azules, soleados -
Los
misioneros cantos,
sigilosamente, predican
la paz y la esperanza
entre las acacias dispersas
de tus ríos dorados.
Entre
tus valles y colinas
la vida sueña
un despertar sin pasado
un jardín de cielos infinito
un mar de océanos sin fronteras.
Y
por las sendas del tiempo
nuestros pasos disputan
tus huellas con el viento.
TE AMARÉ
Te
amaré
todas las madrugadas
sobre el costado de una duna de abril.
Te
amaré
cabalgando un corcel de fuego
por montes y llanos sin nombres.
Te
amaré
como un recuerdo de la infancia.
En
la alarma del combate,
dirigiendo un ejército de duendes
contra la incursión aérea
de las mariposas de vuelos rasantes.
Te
amaré
en el olor de la victoria
sobre las lagartijas fugitivas
que se retuercen en el campo de batalla
entre ofensas e injurias.
Te
amaré
en el recuerdo del regazo de mi madre.
En el consejo y en la duda.
En la pena y en el llanto.
Te amaré en todo lo que ya no recuerda.
Te
amaré
en el misterio de la imaginación
por las callejuelas de los muertos
en los parques y plazas
de estas ciudades invisibles.
Te
amaré
en un viaje sin retorno
por estos cementerios de maniquíes desnudos
y vidrieras rotas,
de perros mutilados y ruidosas bicicletas.
Te
amaré
en silencio como lo más elemental
en la quietud dolorosa
en que me ahogo
tras tu más breve ausencia.
Te
amaré para siempre,
te amaré eternamente,
como si nunca te conociese
o como si nunca me faltaras
DUEÑOS DE LA LUNA
Donde las estaciones se pierden
y el viento tiene su morada.
Donde
el mar es una ilusión
y la lluvia una quimera.
Donde
el silencio hace la voz
y la palabra yace callada.
Donde
el día se teje a mano
y la noche sueña la mañana.
Donde
la aurora se hace gris
y la penumbra acude a su llamada.
Donde
el agua oculta su rostro
y la sed se arrastra desesperada.
Allí,
bajo el signo de la esperanza
los pasos se hicieron camino
y los besos construyeron su nido.
Dos
cuerpos
se precipitan hacia la ternura
y mientras el mundo duerme
ellos se adueñan de la luna.
Y
aunque
el camino se hace largo
y la luz a veces vacila
el beso sabe amargo
y el suspiro en la garganta se quiebra.
Ellos,
siembran su sueño sin prisa
y al dolor enseñan la sonrisa
que retoña hacia la eternidad.
Porque
un día
el sol no faltará a la cita
y la vida se lanzará hacia la cumbre
y en algún rincón de la ciudad ausente
su amor escribirá su nombre.
EL HOMBRE
I
Se
sentó a esperar
que pasara el invierno.
La primavera
ya no significaba nada para él.
El otoño y el verano
nunca llegaron a su caverna solitaria.
Estaba completamente desnudo
y la miraba.
Ella estaba completamente desnuda
con la mirada fija
en el centro de sus puntos cardinales.
- Sólo se oía el sonido del tiempo -
Desde su trinchera
le besó los senos.
Se incorporó sobre sus rodillas
y estudió atentamente las curvas de su cuerpo
tendido en la humedad del pasado.
Estaba sucio de felicidad
limpio de pecados.
Desde la mirilla de su fusil apagado
la observó cruzar las alambradas de sus manos
y desaparecer tras el humo y el polvo de la guerra.
II
La
noche llegó
cuando estaba amaneciendo
y en medio de la penumbra
surgió una multitud de sombras.
- Bajo sus pies el cielo temblaba
Venían todos hacia él.
Blancos, negros, indios, amarillos.
Creyentes, ateos, ricos y pobres desnudos.
Todos se abrazaban
se besaban y se perdonaban
los siglos de incomprensión y discordia
lloraban juntos la dicha
de encontrarse a sí mismos
sin intermediarios
ni organizaciones o partidos
sin cumbres, festivales o congresos.
Sólo porque ahora son hombres
nacidos del mismo
polvo de los caminos.
Y él fue a su encuentro.
Estrechó blancas manos negras.
Estrechó amarillas manos indias.
Entonces alguien gritó:
- Ve con tus hermanos, hijo,
ha triunfado el amor a los hombres -
Y él se perdió
en medio de la multitud
acompañado por Don Quijote y Sancho Panza.
III
Se
abrazaron
disputándose la aurora.
Ella se quedó dormida
soñó que le nacían
flores en los senos
con olor a pólvora.
Soñó que en su vientre
crecía un arma atómica.
Soñó, soñó, soñó
Se despertó.
Se despertó abrazando a su tristeza
estaba, completamente, sola
- Él, acostado a su lado,
le acariciaba las manos -
Desesperada
descendió por la cuesta del tiempo,
se encontró en calles desconocidas,
se encontró en prostitutas avenidas,
semáforos criminales.
- Siguió bajando -
Se encontró con el tráfico de armas,
con niños colgados en kioscos
entre revistas y drogas.
Vio desaparecer a ciudades
arder a los bosques
envenenar el agua de los desiertos.
Asustada cerró los ojos.
Para no ver a los hombres
mirarse las joyas y los ropajes,
discutir con palabras ensangrentadas.
Esperar, mirando el cielo
la llegada de dios
y sólo ver los aviones y cohetes
y de vez en cuando,
un pájaro huyéndole
a un destino sin alas.
Corrió, corrió, corrió
hasta tropezar
con un cuerpo en las tinieblas.
IV
Se
abrazaron.
Se fundieron
y brotó un aroma lejano
de la edad de piedra.
Llovió un millón de años
con sus noches y sus días.
Entonces
el sol nació de la oscuridad
y floreció lentamente
una multitud de seres
olvidada,
perdida en el tiempo.
NUESTRA ERA
Esta es la era
de la soledad y el silencio
los amantes son desconocidos
que vagan tomados de las manos
por aceras distintas
en las interminables calles
de ciudades perdidas.
Los
transeúntes cabizbajos
van tropezando con
la podredumbre del futuro
que anuncian los lumínicos
de rascacielos invisibles.
Los
niños se arrastran
mudos y descalzos
cargando sus penas
en busca del presente.
Mientras
el mundo va nadando
en aguas turbias
de ríos hediondos
que desembocan en el umbral
del nuevo milenio.
En esta edad
de hambrunas y guerras
en esta era
en que a nadie
se le ocurre pedir
una palanca para mover el mundo.
MI MUNDO
Me detengo
en las esquinas de la nostalgia
para ver desfilar a las serpientes
que me envenenaron.
Me
asomo
a las ventanas de la noche
y veo todos los ojos tristes
que me han mirado.
Miro
a mi alrededor
y sólo veo reptiles
que se disputan el corazón
de una muñeca de trapos.
Me
miro por dentro
y veo a un hombre
ahogarse en las heces
de un cuarto de siglo.
Luego
me desnudo
y salgo a tomar café,
a amar a la noche
en la soledad de un cementerio.
CAMINOS
I
Nuestras
vidas se pierden
por caminos polvorientos
una fiera va lamiendo
la claridad de nuestras huellas
luego pasa el viento
el viento del tiempo
borrándolo todo
sin importarle los hombres ni las fieras.
II
Caminante
que por la vida solitario vas
el sueño atado a un camino
sin saber que muchos caminos tendrás.
III
Caminante
que vas en busca de las nubes
detente y pregúntale al viento
dónde lloran los dioses.
IV
Caminante,
cuando tengas el destino en tus manos
llora y ríe, tranquilamente, tus huellas.
Háblale del sol.
Háblale de la luna.
Cuéntale tus pasos.
Pero no te olvides nunca de los caminos.
EL PRÍNCIPE
Estoy solo
irremediablemente solo
ya no quedan
zorras para domesticar
ni ovejas ni rosas que cuidar.
LAGRIMAS DE ARENA
Tiempo de escombros
que se derrama
sobre la miseria infantil.
El
pan se fosiliza
en un horno fantasma
y la leche se evapora
en los pechos secos del espejismo.
El
agua emigra hacia el norte
y un niño pregunta por el mar.
Las
lágrimas de arena
surcan el rostro del viento.
Una
madre sin esperanza
comienza a llorar
y un padre de impotencia
vuelve los ojos hacia La Meca
y se pone a rezar.
LA ESPERA
La luna parpadea
entre las ruinas de barro,
Y
la luz escribe su nombre
sobre las jaimas.
Un
hombre cumple
sus oraciones nocturnas
mientras
una mujer se desnuda
en la intimidad de las tinieblas
y espera que nazca el amor.